jueves, 10 de mayo de 2012

ALTERNATIVAS POR MEDIO DEL SOL

ALTERNATIVAS POR MEDIO DEL SOL. Actualmente en las comunidades indigenas de Chiapas estan usando los hornos solares para cocinar, Destilar el Agua un medio muy economico en lugar de hervirla,estan usando abono organico, liquido organico para fortalecer los cultivo. Estan trabajando horticultura para el consumo y no depender del mercado. estan usando secadoras solares para secar plantas medicinales, han logrado cocinar con hornos solares y esto para apoyar al ambiente ecologico en su desarrollo. estas actividades lo realizan promotores de Salud en el municipio de Huitiupan, Chiapas, Mexico. 
Inimar a la gente en las comunidadesd de usar los recursos que tienen e su alcanse y no lo que es dificil obtener. saludos Julio Quiñones Hernandez correo juliomjarster@gmail.com

Etiquetas:

La Salud Mental

La autoestima en las personas es lo fundamental, esto mismo hace que las personas son capaces de reconocer los errores y tomar un nuevo camino. Aceptar significa verse uno mismo, no ver y jusgar a los demas, sino ver y gustarse a uno mismo. Son los principios de los valores. Criticar de manera positivo no es destruir a los demas sino señalar el objeto del proyecto independientemente quien lo aya hecho. lo mas importante es saber valorarse asi mismo para poder valorar a los demas.

martes, 1 de diciembre de 2009

SOLUCION DE PROBLEMAS DE SALUD

http://tusaludtelibera.blogspot.com/

hola amigos y amigas
si estas buscando algo que tiene que ver con darle una solucion a los problemas de su salud. La diabetes es un problema que tiene que ver con una mala alimentacion, es el caso del consumo de los refrescos embotelladas y el consumo de alimentos fritos o refritos que supera los 300 grados de temperatura, como es las papas fritas. para tratar la diabetes hemos usado el alpieste con un resultado muy bueno. la anonaseo tambien es muy efectivo para los problemas de la diabetes.

lunes, 26 de enero de 2009

NUESTRA FORMA DE PENSAR EN LA SALUD

LA CURACIÓN DEPENDE DE NOSOTROS, NO DEL MÉDICO

La mayoría de las personas tiene la singular creencia de que la enfermedad es algo ajeno a ellas, es decir, sobre la que no tienen ninguna responsabilidad y, por tanto, esperan que la solución les llegue de fuera, especialmente del médico y de su arsenal de fármacos. Y, sin embargo, salvo excepciones, las causas de la enfermedad están en nosotros mismo al igual que los medios para la curación.

Si uno habla con la gente comprobará sin muchos problemas que, para la mayoría, cuanto nos pasa en el ámbito de la salud y la enfermedad se debe siempre a factores ajenos a nosotros. Que "pillamos" la consabida gripe que aqueja a media oficina... ¡Lógico, con tanto virus suelto!; que aumentan los casos de alergias... ¡Claro, con la contaminación tan tremenda que soportamos en las grandes ciudades!; que caemos en depresión... ¡A quién le extraña con lo que leemos en los periódicos o vemos por la tele! Y así, un sinfín de argumentos que marcan la diferencia entre lo que pasa en el exterior y nuestro interior. Es decir, hay para la mayoría de la gente una clara frontera delimitada por nuestra piel que dice muy claramente qué somos y qué no, y que por tanto marca la responsabilidad que tenemos en lo que nos sucede, no sólo en lo que se refiere a nosotros mismos, sino a nuestro alrededor. Es decir, si encontramos algo o alguien exterior a quien "echarle la culpa" de lo que nos ocurre de malo o en la vida, ni lo dudamos. Pues bien, entre esta actitud y la que tenían nuestros antepasados cuando achacaban la enfermedad a un "castigo de los dioses" o a una "interferencia de los demonios", no hay tanta diferencia.
¿Y por qué es eso así? Hay que decir que la Cultura ha condicionado siempre nuestras concepciones sobre la vida, la muerte y la Realidad en general. Y, por supuesto, sobre la salud y la enfermedad. Por otra parte, como quiera que la enfermedad atenta directamente contra la vida, se produce una reacción instintiva de todos nuestros mecanismos de defensa como consecuencia de lo cual el primer sentimiento que surge con fuerza es el miedo.
A fin de cuentas, el miedo es una emoción primaria que aparece bajo múltiples formas como respuesta a una agresión o para evitarnos dolor o sufrimiento. Es decir, viene a ser como una reminiscencia de nuestro pasado animal, cuando la hostilidad del medio nos obligaba a permanecer en continuo estado de alerta. Y aunque esa situación de peligro constante ya no existe en nuestra civilización -no hablamos de quienes aún viven en selvas vírgenes-, ese mecanismo instintivo de defensa pervive en nosotros. De ahí que, tantos cientos de miles de años después, la enfermedad -no importa cuál- siga siendo considerada por nosotros una agresión, un atentado contra la supervivencia.

LAS PRIMERAS PREGUNTAS
Hoy, sin embargo, el hombre ha evolucionado. Y ha aprendido, tras muchos años de análisis, estudios, investigaciones e introspección, que cuando la enfermedad aparece, hay siempre una causa objetiva. Por eso nuestra primera reacción cuando caemos enfermos -sobre todo si se trata de una dolencia de cierta importancia-, sea -salvo excepciones- de desconcierto.
Y que uno se pregunte siempre: ¿Por qué? ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Y que entonces mire a su alrededor y compare su estado, su situación, su comportamiento, con lo que sucede fuera. Comparación de la que, normalmente, sale un reforzamiento de nuestra postura pensando: "Pues Fulano actúa peor que yo, Zutanito se cuida menos y Menganita tiene una vida mucho más desordenada que la mía. Y, sin embargo, ellos no han enfermado...".
Actitud de incomprensión en la que hay dos matices importantes a destacar: por un lado, el rechazo a admitir que uno tiene "algo que ver" en el proceso que está viviendo; por otro, considerar que la "injusticia" se ha cebado en él de forma inmerecida.
Comienza entonces la búsqueda de agentes externos causantes del daño. Es cuando aparecen en escena los virus, las bacterias, los cambios de temperatura, la estación del año, las corrientes de aire, etc., o incluso otros factores más sutiles, como la conversación mantenida con alguien, el "ambiente" que se respiraba, la intención del otro, una situación de tensión, la presión, la agresión sufrida -no necesariamente física, sino emocional o verbal-, el estrés... Es decir, siempre causas ajenas que nosotros respiramos y no podemos evitar que nos afecten.
Sin embargo, esa seguridad comienza a resquebrajarse cuando uno observa que es el único de la familia a quien ha afectado el virus, el único que ha enfermado ante la situación de presión que se mantuvo entre los socios durante la semana anterior -ante los resultados de la Bolsa, por ejemplo- o el único que, a pesar de que todos respiraban el mismo aire en el despacho, se contagió...
Y entonces empieza a formularse nuevos porqués con un matiz un poco más interno, de tal forma que ante la pregunta ¿Por qué me pasa esto? la persona busque que la respuesta surja de dentro, no de fuera. Primer paso para avanzar, ya que empieza a replantearse que tal vez tenga "alguna" participación en el proceso.

CAMBIANDO EL ENFOQUE
Curiosamente, a partir de ese momento, cuando la persona cambia el foco de atención de fuera hacia dentro, las cosas -al menos, para ella- empiezan a tener sentido. Porque es entonces cuando hace una lectura distinta de la situación, siendo la reacción más normal que intente aprender de la experiencia que está viviendo y sacarle partido aprovechando la enseñanza. De ahí que sus esfuerzos se centren en descubrir el mensaje que le ha llevado la enfermedad y asimilarlo para que no vuelva a reproducirse la disfunción. Es decir, se plantea esta simple pregunta: ¿Qué me está queriendo decir esta enfermedad?.
Llegados a este punto, hay que decir cada vez hay mayor confluencia -afortunadamente- entre la Psicología y la Medicina. Y que son cada vez más los hospitales en los que se empiezan a recetar al unísono medicamentos y terapias psicológicas para tratar problemas de cáncer, sida, enfermedades cardíacas, etc. Porque, a Dios gracias, las distintas disciplinas científicas se van abriendo hoy paulatinamente a la colaboración con aquellas otras que las complementan. Lo que es especialmente importante en el ámbito de la Salud ya que hoy está comprobada la estrecha relación entre las actitudes mentales y las disfunciones físicas, así como la influencia de los pensamientos en los procesos de convalecencia y recuperación. Lo cual nos permite afrontar las dolencias o enfermedades con una actitud más responsable -tanto a los pacientes como a los profesionales de la Salud- ante lo que nos sucede.
Y así la Biología, la Psicología, la Sociología e, incluso, la Medicina empiezan a incorporar entre sus fundamentos que la realidad del ser humano no es algo inmóvil sino que varía a medida que el hombre va cambiando sus conceptos y que éstos han sufrido en los últimos años enormes modificaciones. De hecho, algunos autores plantean el cambio al que nos enfrentamos en esta última década del siglo XX como algo tan traumático como lo fue en su momento la Revolución Neolítica que conmocionó al hombre primitivo. En aquel entonces, el ser humano se enfrentó a grandes cambios físicos que le hicieron variar por completo su modus vivendi. Con el desarrollo de una incipiente agricultura pasó de nómada a sedentario, de cazador a ganadero, y construyó hábitats adecuados a su nueva situación, con lo cual se dio forma a las primeras comunidades humanas y con ellas el desarrollo de nuevas áreas cerebrales y nuevas habilidades. Sin embargo, el cambio al que nos enfrentamos en estos momentos no tiene precedentes ya que no se trata de cambios físicos, de adaptaciones al medio -como ocurrió en aquel pasado- sino que nos enfrentamos a cambios integrales: físicos, energéticos y mentales. Casi podríamos decir que a cambios espirituales si con esa palabra definimos el todo global que es un ser humano.
Tan es así que el panorama ante el que nos encontramos es tan controvertido que no nos queda más remedio que admitir que no estamos muy bien preparados para afrontar un cambio de este tipo. Porque inevitablemente va a suponer una fuente de conflictos ya que resulta muy difícil mantener una relación armónica entre lo que demanda nuestro interior y lo que vivimos en el exterior. A fin de cuentas, las cosas suceden hoy tan deprisa que no tenemos tiempo de adaptarnos y las decisiones que debemos tomar se acumulan. ¿No ha tenido nunca la sensación de que va por detrás de las circunstancias y de que, muy a su pesar, son éstas las que dirigen su vida? ¿Y no le produce ello un sentimiento de frustración? Pues bien, sepa que es precisamente la capacidad de reaccionar a ese sentimiento lo que determina nuestro equilibrio y nuestro bienestar.

¿CÓMO INFLUYEN LAS CREENCIAS EN LA SALUD?
Decíamos antes que el miedo y la inseguridad aparecen siempre cuando llega la enfermedad, especialmente si está considerada como grave. Y ello sigue siendo así a pesar de los grandes avances tecnológicos experimentados en los últimos años. Y es aunque es verdad que las nuevas tecnologías de que disponemos nos dan confianza, hay una parte que aún se siente desatendida: el aspecto emocional. Es decir, como seguimos sintiendo miedo, inseguridad y desconocimiento, continuamos esperando a que la solución a nuestros problemas venga de fuera, de los médicos, de los aparatos, de las terapias y tratamientos...
Y no es de extrañar, ya que son muchos siglos los que hemos estado sometidos a nuestras creencias. Y éstas pesan más que el Conocimiento. Es decir, en lo más profundo de nuestra mente seguimos concibiendo la salud como un premio y la enfermedad como un castigo.
Achacando aún con frecuencia a Dios la razón de nuestra salud o nuestra enfermedad -"Él nos la da, él nos la quita"-. En definitiva, subyacen en nosotros dos creencias que hay que desarraigar: por un lado, nuestro condicionamiento mental al percibir la existencia como algo puramente material que se rige sólo por la ley de Causa y Efecto; por otro, la creencia de que para sanar debemos dejar nuestra recuperación en manos ajenas, es decir, en la de los especialistas.

¿QUÉ PEDIMOS AL PROFESIONAL DE LA SALUD?
Hoy día al médico se le pide, entre otras cosas, que sea honesto, trabajador, competente, amable, consejero, educador, esté al día y, además, sea accesible, nos comprenda y, por supuesto, nos cure. Y qué duda cabe de que sería fantástico que pudiera reunir todas esas cualidades pero nos olvidamos de que los profesionales de la Salud son sólo personas más o menos formadas y entregadas a su oficio, con sus virtudes y sus carencias, que además tienen una filosofía particular y un entendimiento de la vida teñido por sus propias creencias.
Por lo que lo más probable es que, como persona, tenga algunas de esas cualidades técnicas, morales y psicológicas, pero difícilmente todas.
Se hace imprescindible, pues, empezar a entender que el restablecimiento de la salud es responsabilidad de uno mismo. Luego, partiendo de ahí, se puede pedir la ayuda que necesitemos. Pero sin olvidar que el equilibrio perdido se recupera partiendo de nosotros mismos.
Pues bien, es necesario que este cambio de mentalidad incida en el individuo, dándole acceso a la información y ayudándole a formarse integralmente para que pueda replantearse sus actuales creencias; que incida en la comunidad para que modifique el carácter estático de sus instituciones y apoye la formación, docencia e investigación de profesionales de la salud que incorporen estudios y técnicas multidisciplinares; y, sobre todo, que preste atención al ser humano desde el mismo momento de su concepción, valorando y cuidando de manera especial el periodo de gestación, el nacimiento y los siete primeros años de vida ya que hoy sabemos que la salud de la persona adulta está muy condicionada por esa etapa.

¿CÓMO APARECE LA ENFERMEDAD?
La mayoría de las veces empezamos a sentimos enfermos cuando aparecen los primeros síntomas. Sin embargo, todo parece indicar que la disfunción, el desequilibrio, se produce bastante antes aunque no seamos conscientes de ello. Hasta hace poco, sólo unos cuantas enfermedades estaban calificadas por la Medicina como psicosomáticas, es decir, originadas a consecuencia de alteraciones en nuestros pensamientos o emociones. Hoy, sin embargo, los investigadores de vanguardia saben que la mayoría de las enfermedades tienen ese carácter psicosomático. El problema es que la vorágine de la vida nos impide tomarnos el tiempo suficiente para reflexionar y hacer un autoanálisis.
En cualquier caso, lo primero que tendríamos que hacer es retrotraernos al momento en que se originó el problema. ¿Dónde estábamos? ¿Con quién? ¿Qué hacíamos? ¿Cuál era el ambiente? Y, sobre todo, ¿cómo nos sentíamos interiormente?, ¿qué sensaciones nos embargaban?, ¿qué sentimientos teníamos?, ¿nos hizo reaccionar así algo que ya habíamos vivido antes?, ¿qué alteración se produjo?...
Porque algo debió ocurrir en los días u horas anteriores a la aparición de la enfermedad que nos afectó de manera especial -independientemente de que nos diéramos o no cuenta- y provocó la somatización del conflicto.Algo que desencadenó un proceso imparable provocando una serie de pensamientos que, a su vez, produjeron un estado de ánimo determinado, emoción que alteró de alguna forma la captación de la energía vital -la energía que interpenetra todo nuestro cuerpo vitalizándolo y de la que hace milenios habla la Medicina oriental-, generándose entonces un bloqueo energético que afectó al funcionamiento de determinadas glándulas del sistema endocrino. Glándulas que produjeron una cantidad excesiva -o, por el contrario, insuficiente de hormonas-, que al distribuirse en la corriente sanguínea provocaron disfunciones en algún órgano... apareciendo, como colofón del proceso, la señal de alarma: el síntoma, que puede ser físico o emocional.
A fin de cuentas, es en el momento en que aparece el síntoma cuando la persona suele ponerse en marcha para buscar solución. Sin embargo, es fundamental ser consciente de que muchas veces los tratamientos farmacológicos lo único que hacen es combatir los síntomas, minimizando los efectos molestos de la enfermedad, pero no eliminando la causa que la originó, por lo que ésta volverá a aparecer al cabo de algún tiempo cuando las circunstancias se repitan.
Por decirlo de otra manera, si estuviéramos ante un iceberg el síntoma sería la parte del bloque de hielo que emerge sobre la superficie del agua; sin embargo, existe una gran masa que no es visible pero que es la base, la "raíz" de lo que puede verse manifestado en el exterior. Y sólo atacando a todo el conjunto se podrá resolver de manera definitiva el problema.
Un ejemplo sencillo: ante un fuerte dolor de cabeza podemos recurrir a un analgésico que nos ayude a eliminarlo; y probablemente funcione. Sin embargo, si no identificamos el origen, la causa, la tensión que nos produce el dolor, tomando las medidas para resolverlo, es muy probable que vuelva a aparecer.
Sucedería igual que con las terapias psicológicas tradicionales, hoy obsoletas ya que desgraciadamente no implican al enfermo en su propia curación y, por tanto, pueden prolongarse indefinidamente ya que los pacientes esperan que la solución provenga del exterior, esto es, de su terapeuta o de los psicofármacos que le mandan ingerir.
Ya los doctores Thorwald Dethlefsen (psicólogo) y Rudiger Dahlke (médico) afirmaban en su conocido libro La enfermedad como camino, tras más de quince años de investigación y experimentación, que "ni los bacilos ni las radiaciones provocan la enfermedad, sino que el ser humano los utiliza como medios para realizar su enfermedad. Al igual que ni los colores ni el lienzo hacen el cuadro, sino que el artista los utiliza como medios para realizar su pintura".
Añadiendo que, en su opinión, todo síntoma es un mecanismo de regulación de la Naturaleza que está al servicio de la evolución. Es decir, que se trataría de una señal que emite nuestro cuerpo cuando existe contradicción entre sus impulsos internos y lo que vive en el exterior a fin de que su "dueño" introduzca cambios en su vida. De ahí que ambos investigadores planteen la necesidad de no erradicar los síntomas, sino aliarse con ellos. Es decir, vienen a explicar que cuando un aparato da problemas y se enciende una luz de aviso, rápidamente nos disponemos a averiguar las causas de esa señal de alarma. Sin embargo, cuando eso sucede con nuestro cuerpo intentamos "apagar" esa lucecita de aviso atiborrándonos de pastillas. Y cuando el síntoma ha desaparecido creemos, equivocadamente, que hemos sanado. Sin embargo, poco tiempo después aparece una nueva dolencia que requiere nuestra atención.
"En vez de aliarnos con el paciente para combatir los síntomas, como es habitual -dicen Dethlefsen y Dahlke-., abogamos por establecer una especie de alianza con ellos para averiguar qué le pasa al paciente y qué ha causado su aparición". De ahí que ambos doctores alemanes hayan creado un método para entablar "diálogos" con el síntoma mediante varias fases. En una primera, preguntándonos qué es lo que nos sucede, cómo es el síntoma; en la segunda, cómo estamos, cuáles son nuestros pensamientos, nuestras expectativas, nuestros miedos y frustraciones; en la tercera, obligándonos a formular un enunciado escueto pero específico sobre el síntoma; y, finalmente, en la cuarta fase, interrogándonos qué nos impide ése síntoma, qué nos impone, de que nos defiende, qué obtenemos gracias a él, qué precio estamos pagando por ello y si podríamos conseguirlo de otro modo (sin caer enfermo, por ejemplo).

¿APRENDER POR DOLOR O POR COMPRENSION?
Decir, para finalizar, que en el último libro publicado por el Dr. Rudiger Dahlke -El mensaje curativo del alma- se intenta ver la enfermedad como un proceso aséptico, sin valorarlo como algo positivo o negativo, explicando que todo dependerá de la actitud que adopte la persona enferma. Según explica, si al enfrentarse a la enfermedad quien la padece la considera una oportunidad, un camino de aprendizaje para ser más consciente, conocerse un poco mejor y, como consecuencia de ello, obtener un mejor partido de sí mismo, aprovechará la enseñanza y no se verá abocado a revivir la misma situación en el futuro.
Si no lo hace, el síntoma se irá trasladando de órgano a órgano de forma que la enfermedad aparecerá bajo múltiples formas y, en definitiva, comenzará el peregrinaje del enfermo de especialista en especialista. El Dr. Dahlke lo resume diciendo: "La filosofía de la enfermedad como camino es precisamente aprender de los propios síntomas y crecer. Cualquier falta y cualquier enfermedad ponen de manifiesto los elementos que precisamos para llegar a la perfección, por lo que en realidad son oportunidades para desarrollarnos".
Y agrega que la energía que normalmente desperdicia el enfermo, bien culpando al exterior de lo que le sucede, bien lamentándose de su infortunio o esperando a que alguien le cure, podría dedicarla de manera más efectiva y útil a la recuperación del equilibrio perdido.
Y no equivoque el lector: no se trata de ofrecer la enfermedad como sacrificio o mantener una actitud de resignación sino, muy por el contrario, de comprensión del proceso que se está viviendo. Porque sólo analizando el origen, los síntomas y las circunstancias estaremos en disposición de entender los porqués y asimilar la experiencia de una forma más positiva.
El profesor de Ética F. Sabater dice en su libro Ética para Amador que normalmente no podemos elegir las experiencias que vivimos, pero que sí podemos elegir la actitud con la que las afrontamos. Añadiendo que ése es el máximo ejercicio de libertad.
¿Está usted de acuerdo?.

  Los problemas de salud es creado por nosotros mismo y con un soporte bastante nutrido, el sistema capitalista que todo lo ve como una mercancía

María Pinar Merino
Julio Quiñones Hernandez

sábado, 24 de enero de 2009

USO Y ABUSO DE LOS MEDICAMENTOS

Medicándonos hasta morir
Por Dr. Aldana->Visita mi blog para saber más acerca del cuidado alternativo de tu salud… y obtén una consulta gratis!
El otro día, mi amiga vino a casa de ver al doctor con una lectura de colesterol de 220 y una receta de Lipitor. Deborah tiene 36 años, hace ejercicio como un demonio, está en gran forma, tiene una saludable dieta mediterránea, no hay enfermedades cardíacas en su familia y no fuma. Pero su médico le leyó la cartilla: Deborah salió de su consulta convencida que lo único que la separaba de un inminente ataque al corazón era esa pequeña píldora.
¿Qué es lo que no caza en este cuadro? ¿Por qué da la impresión que es tanta la gente (doctores y pacientes) que cree que los medicamentos son la respuesta a todos nuestros problemas de salud? Las estadísticas después de todo son sombrías: los gastos médicos han aumentado en un 73% durante los últimos cinco años. Actualmente estamos gastando más del doble por persona que los otros 21 países industrializados, pero somos los últimos en esperanza de vida saludable.
¿Qué es lo que pasa? Para saber más entrevisté al Profesor de Medicina de Harvard John Abramson, MD, autor de Overdose America: The Broken Promise of American Medicine (Harper Perrenial) (América con sobredosis: la promesa rota de la Medicina Americana). El Dr. Abramson cree que el cuidado de la salud en América está yendo en la dirección equivocada y que gran parte de la razón tiene que ver con los laboratorios farmacéuticos.
Educación Gratuita
“Lo primero que la gente puede hacer para mejorar su salud y protegerse de cuidados médicos distorsionados es comprender que la información sobre medicamentos y salud es facilitada tanto a pacientes como médicos por los laboratorios farmacéuticos, por su valor comercial”, me dijo el Dr. Abramson. “El propósito fundamental de esa información es mejorar los beneficios corporativos no nuestra salud”.
El Dr. Abramson no está diciendo que todos los medicamentos son inútiles. Sencillamente cree que muchos se prescriben demasiado y que poner el foco en mediciones específicas, tales como el colesterol alto, priva a los médicos de la oportunidad de dialogar con sus pacientes sobre prácticas que las investigaciones han demostrado repetidamente mejorar la salud y reducir los riesgos de enfermedades del corazón y otras mortales. En muchos casos, estas prácticas son mucho mejores y más baratas que los medicamentos.
El curioso caso de las estatinas
“Mire”, me dijo el Dr. Abramson, “no existe ni un solo estudio controlado randomizado que muestre que las estatinas (ej. Lipitor, Zocor) reducen el riesgo de enfermedades del corazón o de que mejoren la salud de mujeres que no padecen enfermedades cardíacas. Ahora considere esto: hay cinco hábitos que provocan un sorprenden 83% de reducción en la incidencia de enfermedades cardiovasculares en mujeres, y sin embargo, solamente un 3% de las mujeres americanas hacen estas cinco cosas básicas. Pienso que concentrarse en la reducción del colesterol está muy fuera de lugar y que es un concepto alimentado por el marketing de los laboratorios farmacéuticos”.
Los cinco hábitos que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 83% son:
Mantener una saludable dieta mediterránea (aceite de oliva, pescado, frutas, vegetales, granos completos). Hay más información sobre la dieta mediterránea en Daily Health News, Enero 13, 2005.
Hacer ejercicio con regularidad.
No fumar.
Consumir alcohol en cantidades moderadas (lo mejor es no consumirlo)
Mantener un peso saludable.
El Dr. Abramson continuó, “la impresión que tenemos de los medios de comunicación es que es necesario depender de nuevas y costosas tecnologías para estar sano cuando de hecho, gran parte de nuestra salud viene determinada por cómo vivimos nuestras vidas. Y esto es un concepto tremendamente liberador. Hay cosas que podemos controlar ahora mismo que harían parecer enanos los beneficios para la salud de la mayoría de los medicamentos que nos están vendiendo a diestra y siniestra”.
Para hacer redoblar los tambores sobre colesterol y enfermedades cardíacas un poco más, un reciente artículo aparecido en The Journal of the American Medical Association sobre un estudio que realizó un seguimiento a 7.300 mujeres durante 31 años, mostró que la contribución total del colesterol alto a la mortalidad es cero. “Tuvo un efecto cero sobre la mortalidad y tampoco contribuyó significativamente a la enfermedad cardíaca”, me dijo el Dr. Abramson.
Comparaciones entre estudios
Entonces ¿por qué machacan tanto con las estatinas? “Tomemos un estudio como el WOSCOP (un famoso estudio utilizado para apoyar el uso de las estatinas). Usaron hombres con riesgo alto: casi la mitad fumaban y el 8% ya padecía enfermedades vasculares. Utilizando una estatina, obtuvieron un 31% de reducción en enfermedades cardíacas, lo que se traduce como una muerte prevenida por cada 100 hombres tratados durante cinco años y medio. Muy bien.
Ahora mire lo que sucedió en el estudio LYON Diet Heart que investigó con personas que ya habían tenido un ataque al corazón. En vez de usar medicamentos, se limitaron a ponerles una dieta: a la mitad se les aconsejó comer una dieta mediterránea, y a la otra mitad, comer una dieta prudente, es decir una baja en grasas y colesterol. La dieta mediterránea fue tres veces más efectiva que la dieta prudente en cuanto a reducir las enfermedades cardíacas, y dos veces más efectiva en reducir la incidencia de muerte. ¡Y esto ocurrió aún cuando los niveles de colesterol siguieron igual!”. Las modificaciones dietéticas funcionaron mucho mejor que las estatinas.
El Dr. Abramson también dijo que las mujeres del estudio Nurses Health mostraron la misma reducción del 31% en enfermedades cardíacas simplemente comiendo pescado una vez a la semana, que los hombres de riesgo alto en el estudio WOSCOP consiguieron con medicamentos.
La cuestión no es que los medicamentos sean “malos”. La cuestión es que centrarse exclusivamente en cifras de colesterol desperdicia una oportunidad importantísima de que los médicos ayuden a sus pacientes dándoles consejos sobre hábitos que marcarían una gran diferencia en sus vidas, sin efectos secundarios, en vez de limitarse a bajar los niveles de colesterol con medicamentos.
No se trata solo del colesterol
El Dr. Abramson y yo hablamos mucho sobre el uso de medicamentos para bajar el colesterol porque se trata de un ejemplo llamativo del uso excesivo de medicamentos. No obstante, de acuerdo con el Dr. Abramson, los ataques, las enfermedades cardíacas, la diabetes, la osteoporosis, la depresión, las enfermedades pulmonares y el cáncer de mama, todas ellas, responden estupendamente a las modificaciones en hábitos de vida, a pesar de lo cual tanto el costo como la frecuencia en el uso de fármacos para tratar estas enfermedades también se están disparando como un cohete.
“Sabemos cómo prevenir cerca del 70% de las enfermedades”, concluyó el Dr. Abramson. “Debemos centrarnos en las cosas que podemos hacer ahora mismo en nuestras vidas para prevenir la enfermedad, en vez de en qué medicamento caro nos han dicho que necesitamos tomar. Esos medicamentos no funcionan ni de lejos tan bien como las elecciones en cuanto a estilo de vida”.
Además, las elecciones en cuanto a estilo de vida son gratuitas y no tienen efectos secundarios. Bueno, en realidad sí hay un posible efecto secundario: la reducción de los beneficios de los laboratorios farmacéuticos. En fin.

lunes, 18 de agosto de 2008

LA ALIMENTACION

La alimentacion que se consume es quien determina el estado de salud, consumir carne y grasa saturada causan daños en el cuerpo como ejemplo el colesterol. # Examen de LDL Hay que consumir alimentos sanos como son las verduras y proteinas vegetales Vegetariana Saludable recuerden de una formula, lo que comes eso eres, si lo que se come es vida pues vida se tendra, si lo que comes es muerte pues muerte se tendra, asi es, estaras muerto.

saludos
Julio Quiñones Hernadez

lunes, 14 de julio de 2008

VER TU SALUD AQUI

Cuando hablamos de salud debemos de ver y oír nuestra relación con la naturaleza; Es comida, relación sana, convivir de manera sana para que nuestro comportamiento es coherente con la vida saludable; la salud es vida. y no enfermedades; los que fabrican las medicinas están viendo las enfermedades como un negocio y no les conviene curar a nadie. Lograron meternos la ideas de que la medicina alópata es la solución de los daños a nuestra la SALUD, así hicieron creer a nuestros padres, abuelos, etc. No se engasguen, ustedes saben que el comer saludable es la base de una buena SALUD. AHORA Ustedes Les TOCA COMER Bueeen, lo que pasa que tiene que tomar una decisión adecuada de que se va alimentar...si usted come carne, Esta comiendo carne? esto no es saludable, ya paso por una ruta muy difícil que es la muerte, entonces esta comiendo su muerte y pronto le toca. Si usted come verduras, semillas, plantas, frutas, etc. Usted esta alimentando de vidas, entonces vida va a tener...y cuando se enferme y busca la solución de su salud en las plantas, rapidísimo recuperara su salud. No caiga en el juego del dinero, aprender a mirar los cerros, plantas, colores y los movimientos del medio y así vivirá, si mira farmacias, frascos, carros, humos de ciudad, calles, etc así sera su vida, lleno de dolores.